lunes, 22 de febrero de 2016

LA FELICIDAD ENTRA POR LA PUERTA GRANDE by// Damelys María Martínez Rosillo

LA FELICIDAD ENTRA POR LA PUERTA GRANDE
BY// DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO

Hablar, pensar o escribir acerca de la felicidad, es realmente bello, espontáneo, pero complejo.
Me referiré en este espacio de expansión del mensaje, al término sustantivo, felicidad. 
La felicidad es un estado mental psicológico de regocijo, alegrías y gozo en el Señor Jesús, y hace su entrada triunfal cuando aceptamos a Cristo, como nuestro Salvador personal.

Es dar de nosotras lo mejor, el legado perfecto del amor en Cristo Jesús.

En primer lugar, considero que la felicidad en la vida del ser humano, en especial la mujer, debe estar relacionada con el desarrollo y superación personal, más sí es cristiana, porque Dios nos enseña que debemos ser sabias para edificar la casa, "la mujer sabia edifica su casa" Proverbios 14:1

Por un lado, la casa y templo de nuestro cuerpo que es para el Señor, y por otro lado, la casa donde habitamos mantenerla aseada, ser excelentes administradoras de la herencia que Dios nos da como sus hijas. Por otra parte, como madres, ayudar a los hijos a realizarse por el bien común de su salvación personal, enseñarles el correcto camino del bien, dar buenos ejemplos, para que vean en nosotras mujeres responsables, respetuosas y temerosas de Dios "más de Jehová, la mujer prudente" Proverbios 19:14

Cabe destacar que, se genera felicidad en la búsqueda de enriquecimiento interior, en la realización del logro de las metas que nos tracemos para avanzar y vencer los obstáculos que se interpongan en el camino, pero ayudadas por Dios, para no desviar el camino, porque la mujer cristiana actual debe ser muy prudente, en todas las tareas que haga. 


En segundo lugar, ser feliz radica en que cumplamos con las ordenanzas de nuestro Señor, enfocar la mirada en Cristo Jesús, en otras palabras, hay que entregar nuestra vida al Señor Jesús, porque en la Escritura dice que "no nos dejará huérfanos", que hará todo lo posible para protegernos de todo mal. 

Al mismo tiempo, la felicidad tiene que ver con el amor basado en su Espíritu Santo para guiarnos y apartarnos de los malos caminos, del mismo modo, la proyección de su fe a través, de los regalos espirituales que nos da, como lo son, la sanidad y libertad gratuita de nuestras almas y vidas.

En definitiva, ser feliz implica una vida en la que toda mujer es una hija importante para Dios, es la mujer virtuosa que desea para su reino Celestial, sabia, responsable, que esté pendiente de su familia y del amor al Padre y que cumpla con el rol que le compete en la sociedad actual. Ayudante de su cónyuge en todo, y a las solteras y viudas mantener actitudes basadas en la Sana Doctrina de Jesús.



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