VALENTÍA Y SEGURIDAD
By// Damelys María
Martínez Rosillo
Hoy soy valiente, y
seré valiente todos los días
de mi vida.
Ser valiente significa enfrentar las dificultades
con la mejor de las actitudes.
La valentía es sentirse vencedor antes de
realizar o ejecutar la acción.
Es levantarse cada día con la determinación de
que ya el Señor Jesús ha ganado la batalla por
nosotros.
Ser valiente implica que los temores han sido
vencidos y el miedo se desvanece por la acción
inmensa del amor de Dios, quién aleja la
iniquidad de nuestros caminos.
Hoy, soy una persona valiente y reconozco que
vale la pena asumir la vida con la decisión
firme de avanzar hacia la libertad espiritual,
con el Espíritu Santo como guía y aprendiendo
con su fruto.
Los temores se han alejado de mí. El
perfecto
amor de Dios quita todo temor.
“En el amor no hay
temor, sino que el perfecto
amor echa fuera el temor; porque el temor
lleva en
sí castigo.
De donde el que teme, no ha sido perfeccionado
en el amor.”
1 Juan 4: 18
Hoy, el perfecto amor de Dios me cubre con su
gracia y su favor.
Creo en Jesús encarnado.
Creo que tu amor, y
todo el fruto del Espíritu
Santo en mi vida, estarán guiándome cada día.
Soy feliz y lo sostengo
porque me haces valiente.
Porque me has sanado de
los miedos, han
salido a la superficie.
Nutro mi vida con el
afecto de tu amor.
Jamás desmayaré, porque
me esfuerzas a que
sea valiente. Dios de mi Salvación.
La valentía es una
actitud de vencedores
porque eres ¡Vencedor, Cristo Jesús!
Tu Palabra nos hace
¡Vencedores contigo!
¡Gracias, a la
paciencia que me has tenido,
amado Padre!
Para hacer que todos los días, mi
alma te
bendiga con un corazón lleno de afecto.
Has entrado a mi vida
para darme la felicidad,
el gozo de la Salvación.
Mi corazón y mi alma
son valientes.
Mi espíritu esforzado, unido al Espíritu Santo,
resplandece en tu maravilloso y sublime amor.
Debo estar contenta con lo que tengo ahora
porque mi Señor Jesús, no me desamparará ni
dejará .
“... No
te desampararé, ni te dejaré;de
manera
que podemos decir confiadamente: El
Señor es mi ayudador; no temeré lo
que me
pueda hacer el hombre.”
Hebreos 13: 5-6
¡Gloria a Dios!
ORACIÓN
Oro, Señor, Padre Celestial, porque me has
liberado de todo temor.
Para que tu perfecto amor sea tangible en mi
ser interior, y sentir la liberación de tu Poder
Sanador.
¡Gracias, Amado Padre!
Cada día me levantaré, agradecida por tu
gran amor, compañía, en mi vida.
Tu Espíritu Santo me guiarán hacia la plena
libertad de sentirme protegida por el Señor
Jesús.
Amén.








