LA BELLEZA INTERIOR E INTEGRIDAD EN EL ESPÍRITU SANTO DE DIOS
By// Damelys María Martínez Rosillo
#UniversidadCristianaTeAmoEspírituSantodeDios
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La belleza en el Espíritu Santo es integridad.
La belleza integra es la formación de la responsabilidad que se construye en la dirección que da Dios en la vida.
La belleza interior es caminar en integridad mirando a nuestro Señor en su Palabra para ser perfectos como él lo desea.
Ser perfectos, es vivir en la "senda de rectitud" usando los diezmos que nos regala por ser herederos de su Reino y su Corona. Diezmos que ya fueron trabajados y reconstruidos en su Templo Sagrado.
"Enséñame, oh Señor, tu camino, Y guíame por senda de rectitud"
Salmo 27: 11
"Sean perfectos como nuestro Padre Celestial es perfecto"
Mateo 5: 48
Es vivir en niveles de conciencia madura, tomando la vía de la pureza y la santidad.
"Enséñame, oh Señor, tu camino, Y guíame por senda de rectitud"
Salmo 27: 11
"Sean perfectos como nuestro Padre Celestial es perfecto"
Mateo 5: 48
Es vivir en niveles de conciencia madura, tomando la vía de la pureza y la santidad.
Aprender a vivir en opulencia, en ayunos provocados por Dios o en la escasez.
Es vivir con el vino nuevo cada día. Es vivir en la perla que es el Reino de los Cielos.
Es vivir en la fortaleza, en la roca y en el hilo oracional de la oración eterna hacia los Atrios del Señor.
Finalmente, vivir en integridad es ser auténticos, en sinceridad porque en nuestro yo íntimo mora el Espíritu Verdadero de Dios. Es presentarse delante del Señor para que nos enseñe a ser íntegros, rectos, bondadosos para poder ofrendar nuestra oración a Él, acercándonos a su Tabernáculo con el rostro limpio y un corazón amoroso, sin vergüenza.
Finalmente, vivir en integridad es ser auténticos, en sinceridad porque en nuestro yo íntimo mora el Espíritu Verdadero de Dios. Es presentarse delante del Señor para que nos enseñe a ser íntegros, rectos, bondadosos para poder ofrendar nuestra oración a Él, acercándonos a su Tabernáculo con el rostro limpio y un corazón amoroso, sin vergüenza.
¡Gloria a Dios!















































