SANIDAD Y LIBERTAD ESPIRITUAL EN JESUCRISTO
by// Damelys María Martínez Rosillo
SANIDAD ESPIRITUAL
Sanidad espiritual es la libertad que Dios da al que confiesa a Jesucristo
como su Salvador personal. Es una promesa que Nuestro Padre Celestial, nos da
por su amor.
El primer paso que hay que dar es el arrepentimiento de los pecados.
“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta; sí vuestros pecados fueren
como la grana, como la nieve serán emblanquecidos, sí fueren rojos como el
carmesí, vendrán a ser como blanca lana”
Isaías 1:18
El pecado separa al hombre de Dios.
“ por cuanto todos
pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, “
Romanos 3:23
El amor de Dios, es el afecto más poderoso que un Padre pueda dar a sus
hijos, desde antes de la fundación del mundo, ya nos había escogido para cumplir
su Diseño o Plan perfecto.
La Sanidad espiritual, es el fruto que Dios coloca en nuestra vida, a
través de su Espíritu Santo.
Es la alegría de la salvación. Es su Presencia milagrosa, que sana las
dolencias más íntimas. Los traumas de un pasado poco exitoso que sumerge al
pueblo de Dios en posiciones de desagrado y desvalorización personal porque piensa
que nadie podrá rescatarlo de la desolación, del pozo de la desesperación,
cayendo en el desánimo y en la frustración.
Un versículo recomendado para encomendar a Dios nuestros caminos es el
siguiente:
“En cuanto a mí, a Dios clamaré,
Y Jehová me salvará,
Tarde, mañana, y a mediodía oraré y clamaré,
Y el oirá mi voz.”
Salmo
55: 16-17
Solo Dios, a través de la Persona del Espíritu Santo, es Quién nos enseña
a cambiar nuestra vida desordenada, a una de excelencia en Cristo Jesús.
El Espíritu Santo es la Persona de Jesucristo que habita con nosotros en
nuestro corazón y cuerpo, nos da sus maravillosas arras, nos guarda de todo
mal.
“Ahora Jehová mi Dios me ha dado paz por todas partes; pues ni hay
adversarios, ni mal que temer.”
1 Reyes 5: 4
¡Qué belleza de
libertad nos regala Dios!
Somos sus hijos e hijas
mimados.
Somos la niña de sus
ojos.
Busca siempre hacernos
personas agradables a sus ojos, personas honorables para que le amemos en
espíritu y verdad, porque Él es el Camino, y la Verdad y la Vida.
Sí eso, somos para
nuestro Padre, que nos mima con todo su amor, con todo su esplendor y su
gloria.
El amor de Dios, es la
máxima expresión de la felicidad de su pueblo. Toda opresión se va porque la
libertad es una promesa de Dios, y Él no es hombre que miente.
¡Bendito seas, Dios de
las inmensas alturas!
“En Dios solo está
acallada mi alma;
De él, viene mi
salvación.”
Salmo 62:1