LA BELLEZA DE DIOS, EN CRISTO JESÚS, SEÑOR NUESTRO
by// Damelys María Martínez Rosillo
Al leer las Escrituras, en especial, las del Nuevo Testamento, se observa la riqueza del pensamiento de Jesús.
Un Jesús Hombre, que predice los acontecimientos que le sucederán en los tiempos de su vida adulta, cuando predicaba el Evangelio a sus seguidores, y muchos eran convertidos por la belleza de sus mensajes cuando hablaba de su misión a sus seguidores.
Cabe destacar, que Juan, el discípulo amado, expresa claramente que Jesús, lleno de amor y sabiduría por el Espíritu Santo, se enfocaba en la descripción del Reino de Dios.
Por otra parte, Mateo, enfatiza que el Reino de los cielos es como una perla.
»El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que un hombre descubrió y luego escondió. Y con regocijo va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo."
Mateo 13: 44
Así mismo, Jesús, explica claramente que para entrar y pertenecer al reino de los cielos, significa "nacer de nuevo". Los nacidos de nuevo que ya somos adultos, sentimos la necesidad de transformar nuestra vida.
En primer lugar, la Biblia se convierte en nuestra más asidua acompañante, porque nos muestra el camino estrecho de la integridad y rectitud, al mismo tiempo, implica tener y resguardar identidad cristiana, identidad de hijo de Dios.
El siguiente versículo presenta la verdadera definición de lo que significa ser cristiano.
"Respondió Jesús y le dijo:
—De cierto, de cierto te digo que, a menos que nazca de nuevo[a], uno no puede ver el reino de Dios.
Juan 3: 3
En segundo lugar, esta afirmación, sostiene que el Espíritu Santo es quién obra en la vida del cristiano para hacerle crecer continuamente, abriendo la posibilidad de entrar en niveles de fe que solo da el Padre Celestial.
De manera que esa preciosa perla encontrada debemos cuidarla constantemente, pero todo se inicia en nuestro interior partiendo de todas las emociones y sus respuestas asertivas, en la naturaleza humana, pero en la naturaleza divina, es Dios quien da el crecimiento.
Respondió Jesús:
—De cierto, de cierto te digo que, a menos que nazca de agua y del Espíritu, uno no puede entrar en el reino de Dios.
Posteriormente dice, Jesús, "No te maravilles de que te dije: “Les es necesario nacer de nuevo”. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va. Así es todo aquel que ha nacido del Espíritu."
Juan 3: 5-8
En definitiva, la afirmación que da Jesús acerca de nacer de nuevo de agua y espíritu implica el bautismo en agua y Espíritu Santo para completar una etapa del proceso que le corresponde al cristiano nacido de Dios, nacido de nuevo.
El Espíritu de Dios nos direcciona y acompaña en todo momento para no extraviarnos en esta carrera que nos corresponde vivir. Él nos lleva y nos trae, a la lectura, al crecimiento, al aprender a aprender, y solamente en la Palabra guiada por el Espíritu Santo de Dios es la que nos enseña, libera, y aparta de las tentaciones, nos sumerge en los caminos de santidad para ser perfectos como Él, como Jesús.
¡Gloria a Dios!