¿QUIÉN NO SE HA SENTIDO
DEFRAUDADO ALGUNA VEZ?
By// Damelys María Martínez Rosillo
En la actualidad, muchas personas nos hemos sentido
defraudadas por los hechos que ocurren en nuestra vida cotidiana personales,
sociales, políticos, familiares, entre otros.
Es pertinente aclarar, que este sentimiento negativo,
no debe dominar nuestra vida porque nos llevaría a la catástrofe emocional.
En primer lugar, la desesperación que brota conlleva a
la frustración, y de ésta a la depresión, y a la tristeza.
Por otra parte, los cristianos somos seres muy
emotivos, sentimentales y emocionalmente alegres porque vivimos en la alegría, en
el amor, en la vida de Jesús, pero cuando llega un momento de tristeza a
nuestra vida, nuestro espíritu se contrista y con ese sentimiento, se
entristece también al Espíritu Santo.
Pero, gracias al Señor, y a su Espíritu Santo que nos
ayuda a ser valientes y a enfrentar, con templanza y dominio propio, la nueva
vida.
Por eso, cuando vemos que hay hechos de dolor nos
sentimos defraudados porque los planes que teníamos, no se ven realizados.
Asimismo, es pertinente actuar rápidamente y no
dejarnos apabullar por sentimientos negativos, sobre todo cuando hemos perdido una
parte de nuestra vida, esa la del matrimonio, de la pareja, de los planes
conjuntos, es entonces cuando debemos entregarnos más a nuestra vida devocional
para enfrentar el problema e identificarlo.
Esa parte, en que teníamos un jardín regado con el
agua del amor, con el agua de la voluntad de la vida, esa parte que aprendimos
a amar en familia y que ya no la tenemos.
Es duro y triste reconocer ese momento, pero debemos
enfrentarlo con entereza y buscar ayuda en la Palabra del Señor.
Del mismo modo, tomar previsiones para que se inicie
la nueva vida.
Una vida centrada en esas cosas que nos gustaba hacer
cuando estábamos solteros, las aventuras diarias que vivimos para enfrentar el
futuro y sujetarnos a la Palabra y a la voluntad de Dios, y valorar el plan que
tiene para nuestra vida y hacerlo favorable a el ministerio que nos ha
entregado.
En definitiva, es pertinente aclarar que las
necesidades emocionales de la mujer cristiana, son distintas en cada etapa de
su vida, por tanto, la oración es eficaz en estos momentos en que nos sentimos
atiborrados de problemas, porque nos ayudan a mejorar nuestra relación con
Dios.
¿Desde cuándo no le echas agua al jardín?
¿Desde cuándo
no practicas el deporte de tu agrado?
¿Desde cuándo no vas a un viaje a la playa?
¿Desde cuándo no te reúnes con tus hermanos a
celebrar las buenas nuevas de salvación?
¿Desde cuándo no te sientas a escribir cuentos y poemas?
¡Solo en tu Presencia hay plenitud de gozo!
“Este es el día que hizo Jehová, nos alegraremos y gozaremos en él”
Salmos 18:24



