miércoles, 30 de septiembre de 2015

SANAR DESDE LA VISIÓN CRISTIANA by// Damelys María Martínez Rosillo

SANAR DESDE LA VISIÓN CRISTIANA
by// Damelys María Martínez Rosillo


Las emociones humanas juegan un papel preponderante en la vida del hombre cuando convive en sociedad. Se define como emoción una respuesta interior que emana al exterior, demostrando quiénes somos realmente en eventos buenos y en lo no tan buenos. 

A continuación se enumeran las emociones positivas, las que Dios, a través del Espíritu Santo expresa, acumuladas en el fruto del Espíritu: Amor, Gozo, Paz, Paciencia, Benignidad, Bondad, Fe, Mansedumbre, Templanza, como lo afirma Pablo el Apóstol, en Gálatas 6: 22-23

En otras líneas, se puede decir que, al nacer somos la pureza de Dios, encarnada en un niño o niña que crecerá en un ambiente enmarcado en el trato excelente o en el mal trato. 

Por un lado, los niños que crecen y se desarrollan en ambientes saludables, desde el punto de vista de una sociedad que los orienta en el amor familiar, social, espiritual, bajo la perspectiva de la Sana Doctrina, de Jesús, mejores serán, sí son criados bajo el temor de Dios, derivándose de ellos una felicidad íntima y gozo espiritual dispuestos para toda buena obra, porque Dios asume su Paternidad bajo la Promesa, " Y Yo seré su Dios, y ellos me serán por pueblo" así se observa en Hebreos 8:10
Por lo tanto, la familia que persevera en llevar una vida respetando y aceptando el Cristianismo como una fuente inagotable de vida, crecerá en una perspectiva y condición saludable, porque caminará por fe y no por vista, creyéndole al Señor que el hará los milagros más maravillosos en nuestras vidas. 

jueves, 24 de septiembre de 2015

EMOCIONES POSITIVAS by// Damelys María Martínez Rosillo

EMOCIONES POSITIVAS 
by// Damelys María Martínez Rosillo


¿Qué son emociones positivas? Una excelente pregunta que sin duda alguna, muchos de nosotros como cristianos, nos hacemos frecuentemente. Una gran mayoría de investigadores, han propuesto diversas teorías, que se relacionan con la Sanidad Interior del hombre y de la mujer, ese ser que está allí escondido, asolapado, en las interioridades y en la intimidad consigo mismo. Ser que siente, sabe, conoce, y reconoce cuándo hace bien y cuándo hace mal. Ese mismo ser que sonríe porque tiene momentos de felicidad, pero se entristece cuando, siente dolor. 

Ser que emerges de las profundidades del alma, cuando te sientes en el vacío existencial de la vida, cuando deseas ser arropado por alguien, que deseas en lo íntimo de tu ser despertar y amar, pero el otro ser no está, allí, en esos momentos de proximidad, Dios, a través de su amor infinito talla su obra en las emociones más intrínsecas, de la subintimidad, es encontrar una puerta hacia un castillo techado con el amor más puro que deseas hallar, es quitar el cerrojo a la oscuridad para entrar en el Aposento Alto, ése que habla de la llenura del Espíritu Santo. Ser que vives en nuestra esencia interior y que permite llamarle: ¡Abba, Padre!
¡Qué belleza inmaculada de amor! ¡Qué sensación de llenura espiritual! 

El Aposento Alto es una metáfora pura que enaltece la Gloria de Dios, en el cielo, hábitat del Dios Eterno, el dueño de Todo, de la vida y de la muerte. 

En estas mismas líneas, se expresa que la Palabra es la vida. Afluentes, riachuelos, mares y océanos se quedan cortos, ya no hay dolor, son sensaciones de maravilloso Poder acrisolado, en la voluntad de Dios, nuestro Hacedor. 

Entonces llega la Sanidad Interior. ¡Gloria a Dios!

Sanidad interior es la máxima quietud del alma y el espíritu, encontrándose con el Espíritu de Dios para expresar su amor a plenitud de gozo.

Es la cercanía de todo en el Todo. Es Dios mismo anunciando las excelente obra de sus manos sanando desde adentro hacia el exterior.
¡Bendito seas, Espíritu Santo de Dios!

Bendice, alma mía a Jehová. Y bendiga todo mi ser su santo nombre. 
Salmo 103:1 

Oración
Señor, Padre Celestial.

Has escuchado todos mis ruegos y peticiones, y tu Sanidad fluye en mí, porque eres el Sanador.

Tu hermoso Hijo vino a nosotros "a sanar los corazones quebrantados, a dar vista a los ciegos", "A vendar nuestras heridas." 
Isaías 61:1  Lucas 4: 18


"Y por su llaga fuimos sanados."
Isaías 53: 5

¡Gracias, por tu gran bendición, Amado Señor!
Amén.