VICTORIA EN EL ESPÍRITU SANTO
By// DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO
La victoria del amor en mi vida, vino un día cuando me entregué al SEÑOR JESÚS,Él siempre me llamaba y me decía que me esperaría hasta el fin del mundo.
HISTORY II
Yo, le respondía, espérame, Amado Señor porque voy a estudiar, Espérame, que ya voy por el segundo semestre. Espérame porque pasé al quinto, espérame porque ahora voy de vacaciones a descansar porque el semestre ha sido muy fuerte y voy a descansar la mente.
Voy, a la playa, ven conmigo que te necesito para que no me pase nada malo. Espérame, Señor Jesús, ahora ya estoy preparando mi noviazgo, estuve molesta con mi novio y termino mis prácticas docentes. Espérame Señor, que voy a iniciar en el sistema de trabajo. Comenzaré a trabajar, en la escuela de un barrio. ¡No me gusta mucho!, pero, ¡allí estaré poco tiempo! Tal vez un año, no más. Seguiré trepando la escalera del saber y siempre clamaré a ti, cuando esté en apuros.
HISTORY III
Espérame Señor, porque esta escuela es muy reducida para mí,y ahora deseo trabajar con los adultos. Espérame, Señor porque conseguí otro empleo, con éste, ya son tres, para poder comprar los zapatos que me gustan, las carteras que me fascinan y las cremas y perfumes para ser más elocuente y bella, como dice la sociedad de consumo que "debo ser."
Espérame, Señor, que ahora voy a ser madre, y te necesito para poder dar a luz al hijo que te pedí. Espérame Señor, ahora, voy a criar a mi hijo y necesito que me orientes para ayudarme y ayudarle a encontrar el mejor camino para su educación.
Espérame, Señor porque ahora, ya mi hijo está crecido y voy a iniciar una maestría muy seria, sé que será difícil, pero me ayudarás a avanzar y a desarrollar el mejor trabajo. Señor, ya terminé la segunda carrera. Ahora, que me has esperado, y has sido paciente conmigo, y te he recibido como mi Señor y Salvador, te doy las gracias por haber tenido la bondad y la gentileza para ser tomada de la mano por ti.
Ahora, te agradezco que no me hayas dejado sola en ningún momento. Ahora, te agradezco, que me protejas y guardes. ¡Te amo, amado Padre Celestial! Me resguardarás de todo mal, y tu Espíritu Santo, me guiará eternamente.
Ahora, ya son nueves años de andar conmigo todos los días, no me has dejado huérfana ni en soledad. En la mañana estás conmigo. En la tarde, de igual modo, mientras duermo y descanso me acompañas y vigilas mi casa y mi espíritu interior y todo mi ser está lleno de tu amor.
¡Te amo, Espíritu Santo de Dios!
¡GLORIA A DIOS!



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